si pirámide andante, vete a Egito
si peonza al revés, trae sobrescrito;
si pan de azúcar, en Motril te encajo.
Si chapitel, ¿qué haces acá abajo?
Si de diciplinante mal contrito
eres el cucurucho y el delito,
llámente los cipreses arrendajo.
Si eres punzón, ¿por qué el estuche dejas?
Si cubilete, saca el testimonio;
si eres coroza, encájate en las viejas.
Si büida visión de San Antonio,
llámate doña Embudo con guedejas;
si mujer, da esas faldas al demonio.
- Se trata de un poema satírico-burlesco, editado en El Parnaso español (1648), en que Quevedo critica el uso del guardainfante, muy de moda entre las damas del siglo XVII .
-El
soneto de Quevedo retoma un tema en el que ya se había insistido mucho
en periodos anteriores: el artificio en la belleza femenina. La
idea de la bondad y hermosura de todo lo natural creado por Dios, así
como el ideal platónico de belleza como reflejo de lo divino, entra en
clara contradicción con el uso de afeites y otros artificios a los que
eran aficionadas muchas mujeres.