martes, 24 de marzo de 2015

"Francisco De Quevedo": Si eres campana, ¿dónde está el badajo?

Si eres campana, ¿dónde está el badajo?;
si pirámide andante, vete a Egito
si peonza al revés, trae sobrescrito;
si pan de azúcar, en Motril te encajo.


Si chapitel, ¿qué haces acá abajo?
Si de diciplinante mal contrito
eres el cucurucho y el delito,
llámente los cipreses arrendajo.


Si eres punzón, ¿por qué el estuche dejas?
Si cubilete, saca el testimonio;
si eres coroza, encájate en las viejas.


Si büida visión de San Antonio,
llámate doña Embudo con guedejas;
si mujer, da esas faldas al demonio.


- Se trata de un poema satírico-burlesco, editado en  El Parnaso español (1648), en que Quevedo critica el uso del guardainfante, muy de moda entre las damas del siglo XVII . 
 

-El soneto de Quevedo retoma un tema en el que ya se había insistido mucho en periodos anteriores: el artificio en la belleza femenina. La idea de la bondad y hermosura de todo lo natural creado por Dios, así como el ideal platónico de belleza como reflejo de lo divino,  entra en clara contradicción con el uso de afeites y otros artificios a los que eran aficionadas muchas mujeres.

Miré los muros de la patria mía - Francisco De Quevedo

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.


Salime al campo: vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
que con sombras hurtó su luz al día.


Entré en mi casa: vi que amancillada
de anciana habitación era despojos,
mi báculo más corvo y menos fuerte.


Vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en que poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.


En este poema de Francisco de Quevedo podemos observar un pesimismo aludido y la presencia de la muerte que estaba presente en la época. Este soneto nos describe la difilculdad que tiene una persona en olvidar el recuerdo de la muerte. Y por esa razón explica el autor que vaya a donde vaya iba a sentir la muerte.